• MBA Yoku Sashida

El monomito del emprender



Siempre, desde la humildad, he pensado que los emprendedores son héroes. Recordemos que según el estadounidense Joseph Campbell, muchos de los relatos épicos de todo el mundo tienen un modelo básico narrativo que los compone. Este modelo básico lo define como “El héroe de las mil caras”:


El héroe se lanza a la aventura desde su mundo cotidiano a regiones de maravillas sobrenaturales; el héroe tropieza con fuerzas fabulosas y acaba obteniendo una victoria decisiva; el héroe regresa de esta misteriosa aventura con el poder de otorgar favores a sus semejantes.1


Sostengo que los emprendedores son héroes, pues se encuentran en una situación “normal”. Pero pronto detectan la oportunidad, una llamada a lo desconocido, la primer fase del viaje del héroe. Algo dentro del emprendedor causó dolor, malestar, incomodidad y cuando se presenta la oportunidad de cambiar el mundo o atender a esta oportunidad nos invadimos de miedo y negación, existe un sentido de debilidad pero tarde o temprano el emprendedor recibe una ayuda sobrenatural, un guía aparece y le otorga una serie de herramientas (artefactos, talismanes), conocimientos, herramientas y habilidades que le ayudarán más adelante en su búsqueda de la solución para vivir en un mundo mejor. Muchas veces estos guías son profesores, aceleradoras, concursos e inclusive emprendedores más experimentados. Ésta etapa donde te encuentras con el guía sientes el poder y aceptas el llamando pues ya estás preparado, pero pronto, habrá que cruzar el umbral.


Cruzar el umbral es tomar riesgos, cruzar la frontera de lo conocido y aventurarse en un terreno nunca antes experimentado, peligroso donde no se conoce reglas ni límites. Cómo emprendedor sólo puedes llevar tus conocimientos y un equipo de más emprendedores que acepten el riesgo. Aquí el emprendedor deja la incubadora, arriesga dinero, crece su equipo, sale al mercado. Pero por más peligroso que esto parezca, si el héroe tiene una gran serie de valores y una gran capacidad, el peligro se desvanece.


“El vientre de la ballena”


Esta parte del camino representa la separación final del yo y del mundo conocidos por el emprendedor. Aquí ocurre una “Metamorfosis”. Algo muy común en los emprendedores. Créeme, todos los emprendedores sabemos cuál fue ese momento de riesgo donde piensas: una vez tomada esta decisión no hay paso atrás, se gana o se pierde. Pero no te preocupes, esa sensación indica que vas avanzando cada vez más. Este camino te va a exigir ser mejor cada día, no puedes esperar llegar al éxito sin cambiar cosas de tí. La gente intentará convencerte que no debe de ser así, que tu forma actual es tu límite. Pero tu sabes que siempre puede ir más allá, esos son los cambios que vas a tener que hacer para convertirte en ese emprendedor legendario


Ya cuando no hay regreso en tu emprendimiento más que la muerte te enfrentarás a una serie de retos, tentaciones, conocerás el amor y te reconcilias con tus superiores. Pero tú, emprendedor, así como el héroe, tendrás que encontrar ese objetivo de la misión a cumplir de tu propia existencia. Tienes que obtener un excalibur, el santo grial, el elixir de la vida y creo yo que ese “don final” es encontrar una verdadera INNOVACIÓN, una mejor solución a un problema existente que un nicho de mercado esté dispuesto a pagar un valor de la solución que te permita fundar una empresa sustentable. Esto es obtener el don final para un emprendedor.


Lamentablemente no podrás llegar a la verdadera innovación sin antes pasar por la apoteosis, cuando se sufre la muerte del espíritu emprendedor (tocar fondo) y se llega a un estado de tranquilidad donde el conocimiento divino adquirido durante todos los retos tiene sentido, se aprecia el valor de las cosas, conoces lo esencial en tu vida para ahora obtener el fin último de un emprendedor que busca cambiar el mundo y hacerlo un lugar mejor, una poderosa innovación.


Cuando se reinventa a sí mismo ahora viene la parte complicada, el regreso. Porque existe una negativa de regresar, compartir lo descubierto en su viaje a sus semejantes, muchas veces el viaje de regreso puede ser igual o más peligroso que la ida. Asumir la responsabilidad es muy difícil, incluso Gautama Buda, tras su triunfo, dudada de que el mensaje de realización pudiera ser comunicado a otros, y otros santos han puerto embebidos en el éxtasis supremo. Sólo un héroe verdadero está dispuesto a regresar a compartir y esparcir su innovación por el mundo.


Porque una cosa es ir y encontrarla, pero otra cosa es regresar y hacerla llegar al mundo. Seguir esforzándote para conquistar el mercado y romper paradigmas.


Este camino de regreso no es limpio, te lastimaran y cuando estés herido y debilitado, vendrá tu equipo, mentores, amigos y familiares a darte ese extra, la ayuda de poder terminar tu viaje del héroe.


Una vez que vuelves a cruzar el umbral de la normalidad y ahora eres un maestro de los dos mundos. Donde tú conoces lo que es viajar a emprender y chocar con pared, fracasar, levantarse y comenzar de nuevo. En ese momento lograste obtener un equilibrio entre visión y hechos. Entre lo material y lo espiritual. Entre el deseo y la experiencia. Por fin has logrado obtener la libertad de vivir, ahora eres libre de temer a la muerte. Como emprendedor entiendes que puedes andar por ahí sin tener que anticipar el futuro ni lamentar el pasado porque tu misión fue completada con éxito.


En su mayoría, esta historia narrativa se repite a lo largo de los míticos personajes que han cambiado la historia de la humanidad. Vivimos estudiando sus retos, sus descubrimientos, disfrutamos de esas innovaciones, piezas de arte que trajeron en su viaje a lo desconocido.


¿Sientes la libertad de vivir?, ¿Eres libre a temerle a la muerte?. Venga, no estás solo, tarde o temprano encontrarás a tus guías, tus amigos y maestros que te ayuden a llegar a cumplir ese objetivo. El destino escoge a los héroes y si ya estás en el camino no te rindas, tendrás que fracasar cuando ya hayas dado tu 110% pero pronto regresarás, más sabio, con tu objetivo cumplido y listo para en verdad, sentir la libertad de vivir. Si eres un emprendedor y estás leyendo esto sólo tu sabes en qué etapa del viaje estás, esas pruebas pueden durar años, décadas. Tienes que entender que para triunfar vas a tener que fracasar, perder dinero, tiempo, amores, recursos, amistades y a ti mismo. Pero que literal, vas a tener que regresar mejor para poder alcanzar tu objetivo y cambiar el mundo. Mi padre siempre dice: “Cuando estés a punto de tirar la toalla recuerda que si fuera fácil, todo mundo lo haría”.


Seguimos en la lucha, hermano. Levántate y sigue peleando que todavía no suena la campana final.







Referencias:


[1] Campbell, Joseph (1949). The Hero with a Thousand Faces. Princeton: Princeton University Press.


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